03-05-2010

LOS DÍAS SIN MICHELLE

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Con su mano en el corazón agradeció llegar a La Moneda, y con ese significativo gesto que bien puede ser una clara señal respecto de cómo gobernó, Michelle Bachelet se despidió de su cargo como Presidenta en medio de réplicas y alertas preventivas de tsunamis.
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Es cierto, muchas pensamos que pudo hacer mucho más desde su cargo; y no sólo en materia de equidad de género. Las expectativas fueron altas. y no todas se cumplieron. Pero así y todo, la vamos a echar de menos. Su frase de despedida en la sede de gobierno es la mejor síntesis de lo que significó su mandato para este país, y en especial, para las mujeres: "ésta no será más la casa de los Presidentes de Chile, sino de los Presidentes y las Presidentas".
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Las y los historiadores lo saben. Se necesita tiempo para evaluar desempeños, hacer balances y saber cómo la historia recodará y ubicará en los textos escolares a la hoy ciudadana Michelle, ex Presidenta 2006-2010. Por cierto, destacarán su cercanía con la gente, el énfasis social de su Gobierno y su compromiso con la mujer chilena.
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En el Observatorio de Género y Equidad sabemos que las primeras sensaciones siempre entregan una pauta, una línea interesante que es necesario relevar y exponer. Por eso, varias mujeres, de distintas edades, ámbitos y espacios, entregaron sus impresiones respecto de lo que significó tener durante cuatro años a una mujer en la máxima testera del país.
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Nuestras entrevistadas fueron:
1. Malucha Pinto, actriz Leer más
2. Alejandra Flores, feminista integrante de "Mujeres Construyendo País" de Iquique. Leer más
3. Coca Guazzini, actriz Leer más
4. Carolina Tohá, ex ministra secretaria general de gobierno de Michelle Bachelet. Leer más
5. Natalia Flores, ciberfeminista y secretaria ejecutiva del Obs.de Género y Equidad Leer más
6. Marisol García, periodista y profesora de la Universidad Alberto Hurtado. Leer más
7. Marta Tejedor, entrenadora selección nacional femenina de fútbol. Leer más
8. María Luisa Sepúlveda, ex asesora de la ex Presidenta Bachelet en DDHH Leer más
9. Alicia Frohmann, ex directora de PRO Chile. Leer más
10. Vicky Quevedo, comunicadora social y conductora del programa radial Foro Ciudadano. Leer más
11. Magdalena Castillo D., dirigenta sindical CONSFETRACOSI y CAT. Leer más
12. Alejandra Castillo, doctora en Filosofía. Directora del Diplomado en Estudios Feministas, Universidad Arcis. Leer más

Malucha Pinto, actriz.

malucha-pinto-1.jpg¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?

En 2006, antes de la segunda vuelta hubo una concentración política en la calle. Tuve la suerte de ser invitada al escenario y ver ese mar humano que se convocó para apoyar a Michelle. Invité a mi nieta de 4 años y ella asistió, con gran naturalidad, a un gesto poético e histórico. La Moneda se abría a una mujer, una con forma de mujer, a una mujer femenina. Almendrita, alucinada, me dijo que ella iba a ser Presidenta de Chile cuando fuera grande. Yo pensé que cuando yo tenía 4 años ese no era un pensamiento que me habitara. Era algo que estaba completamente negado para mí. Las grandes decisiones las tomaban los hombres, eran ellos los que soñaban mundos a los que nosotras adheríamos o no. Después de Michelle, nuestras visiones de universos posibles, nuestras visiones que incluyen sensaciones, olores, sensualidades, emociones, niños y niñas, goce, sexo, pueden llegar a convertirse en propuestas concretas, en leyes, en política. Esto, aunque no asegura, abre la posibilidad de llegar a tener "matrias" y vivir en ellas. Michelle Bachelet abrió ese espacio. Un Gobierno femenino nos permite soñar con el retorno de la sencilla humanidad y el sueño de la felicidad a escala humana. Queda mucho para descubrirlo y vivenciarlo adentro y afuera, pero ella abrió la puerta.

¿Valió la pena?

Absolutamente. Se instaló una nueva posibilidad en el inconsciente colectivo, se construyó una nueva leyenda social, se expandió la conciencia.

¿Qué significó en tu vida este hecho?

Fuerza, coraje, alegría y motivos para celebrar sin que nadie se enojara y amenazara con los castigos del infierno.

Alejandra Flores, feminista integrante de "Mujeres Construyendo País" de Iquique.

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¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?

Hay un antes y un después desde que asume Michelle Bachelet. El país no es el mismo, se rompió con esquemas patriarcales que no concebían a las mujeres en el poder.

Indiscutiblemente tuvo un sello diferente, preocupada por los temas sociales, apoyando a quienes más lo necesitan y visibilizando a las mujeres, con su doble o triple jornada, con sus derechos postergados, con sus sueños y esperanzas. Un gran avance para las mujeres de Chile y el mundo, solamente hay que mirar y ver cuántas mujeres Presidentas o candidatas a la Presidencia de otros países hay en la actualidad.

¿Valió la pena?

Pienso que conforme transcurra el tiempo, cada vez se valorará más el hecho de haber contado con Michelle Bachelet como Presidenta del país y su aporte por lograr una sociedad con mayor justicia y equidad social. Desde el punto de vista de las mujeres, se han abierto puertas para que las nuevas generaciones se planteen la incidencia política y el poder, ya no sólo como un desafío, sino como algo concreto de alcanzar en pos de la consecución de nuestras demandas.

¿Qué significó en tu vida este hecho?

Primero una gran alegría, lloré de emoción el día que asumió como Presidenta. Con orgullo digo que trabajé para que fuera Presidenta, con orgullo digo que ha sido la mejor Mandataria de los últimos tiempos. Como indígena, sin embargo, creo que uno de los puntos débiles de su Gobierno fue la implementación de políticas hacia el mundo indígena, especialmente hacia el pueblo mapuche. Allí faltó algo. Pero comprendo las limitaciones de un equipo político que mayoritariamente se ha formado en una sola visión de país, donde la diversidad se ve como un problema y no como un elemento positivo para construir una sociedad en un marco de respeto. A pesar de todo, en mi casa tengo dos afiches, uno del Dr. Salvador Allende y otro de la primera mujer Presidenta, la Dra. Michelle Bachelet Jeria. Eso es Michelle, parte de la historia de mi vida.

Coca Guazzini, actriz.

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¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?

Hace unos años era impensable imaginar en este país que una mujer llegara a ser Presidenta. Ese era un lugar de hombres y para los hombres. Pero cuando Michelle Bachelet acepta ser candidata, recordemos que fue el pueblo el que la proclamó y luego la escogió como Presidenta, creo que cambia para siempre la mirada y la realidad de nuestro Chile. A partir de ese gran acontecimiento queda instalada la certeza de que cualquier mujer sí tiene las capacidades para gobernar un país; y no sólo eso, sino que además para hacerlo bien. El país crece, y crecen sus mujeres cuando sienten que son valoradas en su esencia y no desde la superficialidad.

¿Valió la pena?

Pienso que sí. ¡Absolutamente! Era necesario cambiar nuestra forma de comunicación por un diálogo más abierto y más directo. En cuanto a los logros, concretamente pienso que hizo grandes avances en materia de salud, específicamente con el Plan Auge, y más aún, creo que hubo una preocupación exhaustiva por las mujeres de la que -estoy segura-, nos iremos dando cuenta y valorando con el tiempo.

¿Qué significó en tu vida este hecho?

Haber tenido una Presidenta como ella, con sus principios, con ese gran amor y pasión por la vida, consecuente y espontánea, con una gran capacidad de perdón, intelectualmente sólida, esa… luchadora social. ¡Es esa mujer la que se acercó a nosotras y nos ayudó a sentirnos libres, distintas, únicas, particulares y que podemos llegar a ser lo que nos propongamos! Además, personalmente, su mandato reafirmó mis creencias y lo que he querido para mi país. Me siento orgullosa de que, a pesar de todos los errores cometidos, terminó su gobierno con un 83 por ciento de popularidad.

Carolina Tohá, ex ministra secretaria general de gobierno de Michelle Bachelet

carolina_toha.jpg ¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?

Creo que fue un avance muy significativo porque demostró definitivamente que las mujeres nos podemos desempeñar con éxito en todos los ámbitos y enfrentar todo tipo de dificultades. Para las mujeres chilenas fue una especie de reivindicación histórica que nos hizo sentir más reconocidas y respetadas en nuestro país.

¿Valió la pena?

Absolutamente. Logramos avanzar en muchas áreas como nunca antes aunque no podemos suponer que las desigualdades estén resueltas, porque estamos muy lejos de eso. Seguimos teniendo muchas tareas pendientes respecto de la condición de las mujeres en Chile, pero hoy estamos en mejor pie para enfrentarlas puesto que la sociedad está más sensibilizada ante estos temas y les otorga mayor prioridad que antes. Muy probablemente el nuevo gobierno no le otorgue la misma importancia a estas materias, por eso será muy importante lo que hagan otros actores políticos y sociales para mantener la atención y lograr nuevos avances en relación a la situación de la mujer chilena.

¿Qué significó en tu vida este hecho?

Significó un gran orgullo y la profundización de mi compromiso en este tema. Siento que todas las mujeres hoy nos sentimos más comprometidas y esperanzadas de que podemos dar nuevos pasos y romper muchas barreras que persisten; y esa sensación se vio robustecida a partir de la experiencia de tener a Michel Bachelet como Presidenta.

Natalia Flores, ciberfeminista y secretaria ejecutiva del Observatorio de Género y Equidad

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¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?

Para un país como Chile, que ha visto y ejercido el poder desde una visión patriarcal, tener a una mujer en la Presidencia de la República fue sumamente importante; no sólo porque la foto de cómo imaginamos el poder político cambió, ya no es "bien vista" la ausencia de mujeres, sino porque a través de la voluntad política de la Presidenta se pudo impulsar una serie de políticas públicas en clave de género.

¿Valió la pena?

Totalmente. Valió la pena desde que ella fue elegida el año 2006, cuando la principal avenida de Santiago, la Alameda, se llenó de mujeres con bandas presidenciales cruzadas en sus pechos, hasta que ella deja el Gobierno con más de un 80% de aprobación ciudadana a su gestión. El empoderamiento simbólico, pero a la vez práctico y me atrevería a decir ideológico del que fueron parte las mujeres chilenas, se debió en gran medida a tener a una mujer como Michelle Bachelet. Ella fue capaz de demostrar que existen otras formas de ejercer el poder, más dialogantes, más democráticas y con perspectiva de género.

¿Qué significó en tu vida este hecho?

Formo parte de una familia de mujeres que, a través de su historia, hemos dado luchas por un mayor acceso de las mujeres a espacios públicos. Mi abuela fue parte del antiguo MEMCH. Mi madre formó parte de la resistencia a la dictadura. Mi tía María Elena integró el Movimiento feminista de los años 80. Tener a una mujer en la Presidencia me marcó personalmente como feminista y como continuadora de las luchas, tanto de las mujeres de mi familia como de las otras. Me mostró que es posible llegar al poder, que no es necesario masculinizarse en el proceso, y que aún nos queda mucho por avanzar. No nos sacarán nuevamente del escenario.

Marisol García, periodista y traductora, colabora con diversos medios escritos como comentarista musical. Es profesora de la Universidad Alberto Hurtado.

marisol-garcia.jpg ¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?

Fue importante como símbolo y también como experimento: la duda eterna sobre la capacidad y estilo de una mujer en La Moneda se despeja de una vez, si bien los rasgos propios de Bachelet no tienen por qué ser extrapolables a todas las mujeres en política (como no lo son los de ningún hombre con su género completo). Creo, además, que el desprecio machista inicial fue disipándose lentamente, en parte por la honestidad y esfuerzo puestos por ella en el trabajo.

¿Valió la pena?

Es evidente que sí, por cambios en el lenguaje político y en la actitud general hacia el poder. Hay modificaciones profundas que podrán ser estudiadas por mucho tiempo en el campo político. Desgraciadamente, me pareció que ese avance jamás se traspasó a la cultura social general. Con Bachelet en el poder, tuvimos años tanto o más machistas en áreas como la publicidad, los medios de comunicación y el lenguaje social. Me sorprendió y me frustró que lo que yo pensé sería un amplio cambio cultural me temo que se circunscribió casi exclusivamente a la política.

¿Qué significó en tu vida este hecho?

Todos aprendemos al tener a autoridades que te despiertan respeto. Aprendes de ellas y también de ti misma en tu relación con el poder. No soy admiradora entusiasta de la administración de Bachelet, por una serie de razones, pero no puedo negar la novedad de tener a cargo del país a alguien de quien aprendes rasgos humanos que te hacen pensar y crecer.

Marta Tejedor, entrenadora selección nacional femenina de fútbol

marta_tejedor.jpg ¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?

En un principio, yo pienso que los altos cargos, en diferentes ámbitos, deben estar representados por las personas más cualificadas, independientemente de si éstos son hombres o mujeres. Por lo tanto, a mi juicio no es tan relevante el dato de que Michelle Bachelet fuese la primera mujer Presidenta, como el hecho de que fue una gobernante muy capaz que desempeñó sus labores de una manera satisfactoria para la gran mayoría del pueblo chileno. Lo que sí me parece relevante es que el hecho de que Chile tuviese una mujer en el puesto de Presidenta denota una apertura de la sociedad hacia la igualdad de oportunidades, donde una mujer puede desempeñar un rol relevante para la sociedad con el consentimiento popular. Esto me parece un claro signo de progreso social.

¿Valió la pena?

Sí, por supuesto que mereció la pena. Pero quiero insistir en el hecho de que, en mi opinión, valió la pena por cuanto sus actuaciones políticas fueron buenas y dejaron un alto grado de satisfacción (muestra de ello son sus cuotas de aceptación y popularidad), más que por la eventualidad de que fuese una mujer la que estuviese en el cargo. En una sociedad más igualitaria, ser hombre o mujer no sería un aspecto de relevancia.

¿Qué significa en tu vida este hecho?

La Presidenta Bachelet tuvo una influencia decisiva en mi labor profesional ya que contribuyó abiertamente al desarrollo del Fútbol Femenino en Chile, así como incitó a su Gobierno a poner los recursos y medios necesarios para que la Copa del Mundo Sub 20 de Fútbol Femenino pudiese llevarse a cabo en nuestro país con absoluto éxito. Por otro lado, creo que utilizó un modo de hacer política muy cercana a las necesidades y expectativas de los ciudadanos, por lo que yo personalmente siempre la sentí como una persona cercana y preocupada por sus semejantes. Creo que con sus quehaceres supo infundir seguridad y confianza.

María Luisa Sepúlveda, ex asesora de la ex Presidenta Bachelet en tema de derechos humanos.

mluisasepulveda.jpg ¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?

Lo fue. Por eso el 83% de aprobación con que terminó su gobierno. Los ciudadanos valoraron una Presidenta que significó protección, preocupación por los problemas reales y cercanía. En el tema los derechos humanos, la Presidenta se hizo cargo del pasado y generó una institucionalidad para poder abordar el futuro con mayor solidez. Eso se expresa en la creación del Instituto de Derechos Humanos, en la ratificación de casi todos los convenios y tratados internacionales vinculados al tema de DD.HH. que estaban pendientes. También la creación del Museo de la Memoria. Constatar que sólo el primer mes lo visitaron más de 50 mil personas, indica que era una necesidad sentida y los ciudadanos quieren saber lo que pasó y conectarse con ese pasado, integrarlo y aprender de él.

¿Valió la pena?

Valió mucho la pena. Como país estamos mejor. Es un mensaje de que la política se puede hacer desde la mujer. Toda esta sensación inicial que se instaló de que una mujer sería incapaz en el cargo de Presidenta, queda destruida. Creo que habla muy bien de su condición de mujer y del sello que imprimió.

¿Qué significó en tu vida este hecho?

Tuve la posibilidad de trabajar en una tarea que dependía directamente de ella, y tengo una gran satisfacción de habernos hecho cargo del pasado con la mirada para hoy y mañana, que es el desafío que tenemos como sociedad. En el mismo tema de DD.HH. quedó instalado un sistema de identificación para víctimas de los derechos humanos de un gran nivel y que va a dar grandes certezas a las familias. No me cabe duda que el Servicio Médico Legal hoy día está más preparado que abordar la emergencia de lo vivido con apoyo de la comunidad forense internacional. Sin duda, los 4 años de su gobierno fueron muy gratos en términos laborales y de proyectos de país.

Alicia Frohmann, ex directora de PRO Chile

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¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?, ¿valió la pena?

Fue importantísimo tener una mujer Presidenta y, más aún, que esa mujer fuera Michelle Bachelet, con su capacidad de conducción y liderazgo en los momentos difíciles y su preocupación por las personas y la cohesión social.

¿Qué significó en tu vida este hecho?

Al igual que muchas otras mujeres me sentí empoderada, orgullosa. Con fuerzas y ganas de trabajar y hacer las cosas bien. Todas nos sentimos un poco "presidentas".

Vicky Quevedo, comunicadora social y conductora del programa radial Foro Ciudadano

vicky_quevedo.jpg ¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?

Fundamental, porque permitió poner en cuerpo de mujer la máxima autoridad del Estado, eso legitimó a muchas mujeres, a tantos modos de ser mujer. Una vez vi niñitas en La Moneda, llevadas por su jardín infantil, una le decía a la otra "¿cuando grandes vas a ser Presidenta?" y otra le respondió "yo no, porque mi mamá dice que son muchas reuniones". Un diálogo que nunca antes se había dado en nuestra historia republicana. Bachelet ingresó al imaginario colectivo y abrió las grandes alamedas para nosotras las mujeres.

¿Valió la pena?

Por supuesto que sí, actuó con inteligencia para enfrentar las críticas ácidas que le dieron durante su mandato, para saber sacar adelante sus proyectos sociales, para hablar de las mujeres como nunca antes desde La Moneda supo no enganchar con las mediocres peleas de poder de los partidos de la Concertación. Tuvimos una extraordinaria Presidenta que con seriedad y profundo compromiso social estuvo frente a sus responsabilidades en todo momento.

¿Qué significó en tu vida este hecho?

Cuando vinieron las primeras elecciones de diputadas/os luego de la dictadura, yo estaba de directora de Radio Tierra. Sacamos un afiche, proceso que yo dirigí, en el afiche finalmente elegí una imagen de mujer de clase media, morena, con banda presidencial y abajito decía como slogan: VOTA POR UNA MUJER. Aún está en los pasillos de la radio. Cuando Bachelet ganó, yo fui a celebrar a la Alameda y veía mis afiches por todas partes al ver a tantas mujeres con la banda. Comprendí que nuestras luchas son culturales y que éstas toman años en llegar a ser masivas, lo sabía pero esta vez lo vi con estos ojitos. Yo soy sola con hijo, de izquierda, una vida desordenada para los cánones clásicos y por lo mismo pensé que nunca iba a poder tener un cargo relevante en lo público dado el conservadurismo chileno. Bachelet me mostró que se puede, por lo que mi libertad se hizo enorme.

Magdalena Castillo D., dirigenta Sindical de la Confederación de Trabajador@s del Comercio, Servicios e Industrias CONSFETRACOSI, Central Autónoma de Trabajadores de Chile, CAT.

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¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer como Presidenta de la República?

Es, fue y será importante tener por primera vez en la historia de Chile a una mujer Presidenta. Este hecho marcó un hito y permitió mostrar la capacidad de gobernar que tenemos las mujeres. Además se rompieron muchos mitos con la llegada de una mujer a la Presidencia. Recordemos que este en un país extremadamente machista, pese a que dice no serlo, pero sigue actuando como tal.

¿Valió la pena?

Por supuesto que valió la pena dar este salto cualitativo de las mujeres. Nuestra Presidenta fue la mandataria que más ha contribuido al desarrollo, crecimiento y mejoramiento de las mujeres en general en todos los aspectos de sus vidas.

¿Qué significó en tu vida este hecho?

Significó consagrar a las mujeres en un sitial que hace mucho tiempo teníamos ganado, pese a que nos tenían convencidas de que no podíamos llegar a ese nivel de igualdad. Creo en las mujeres y en sus capacidades y este hito histórico, en lo personal, me dio la fortaleza de seguir trabajando para desmitificar el mito de que las mujeres no creemos en las mujeres o que las mujeres no apoyamos a las mujeres.

Alejandra Castillo, doctora en Filosofía. Directora del Diplomado en Estudios Feministas, Universidad Arcis.

alejandracastillo.jpg ¿Fue importante tener por primera vez en la historia de Chile una mujer como presidenta de la República?

La Constitución de 1925 no otorgó los derechos políticos a las mujeres; sin embargo, redefinió el ideario democrático dejando abierta la promesa de la inclusión para las mujeres. Promesa condicional y progresiva que en un juego de ensayo y error de una República Masculina, se establece bajo las siguientes reglas: "que se debe ir graduando la concesión de derechos políticos a las mujeres (…) otorgándoles 1º el derecho a elegir en las municipalidades; 2º el derecho de ser elegidas en las mismas; 3º el derecho a elegir en las elecciones de Diputados, Senadores y Presidente de la República; 4º el derecho de ser elegidas para cargos legislativos, y de ser designadas como jurados; y 5º el derecho de ser nombradas Ministros de Estado elegidas para el mando supremo de la Nación". Sólo 81 años más tarde, con Michelle Bachelet esta promesa gradual se verá cumplida en su totalidad.

¿Fue importante?

Siempre ver una promesa cumplida es importante. No obstante ello, frente a este hecho es posible asumir dos reacciones: una primera reacción es ,sin duda crítica. Esto, si ponemos atención a la tardanza e imperfecciones con que el discurso de la igualdad y la democracia se ha vuelto efectivo en Chile (sin ahondar aquí en el hecho que las "reglas" y "tiempos" generalmente son impuestos por un grupo no representativo). Una segunda reacción es más optimista de los mecanismos y procedimientos de la democracia: pensemos, por ejemplo, en la política de cuotas, en los esfuerzos por la paridad, en la construcción de liderazgos femeninos. Este optimismo se ancla, en parte, en la posibilidad de la iteración, de la normalidad del "una vez más" y en la "ley del número".

¿Valió la pena?

¿Cuántos o cuántas podrían hoy indicar con claridad si valió o no la pena que María de la Cruz fuese inhabilitada de su puesto parlamentario (primera senadora de la República, 1953)?; ¿Cuántos o cuántas podrían hoy indicar si valió o no la pena la existencia de partidos políticos femeninos en Chile? Bien podría ser dicho, siguiendo en esto a Felicitas Klimpel, que uno de los problemas de la política de mujeres es precisamente "la excepcionalidad". Estamos habituadas a celebrar la excepción, a elogiar a las mujeres excepcionales para luego olvidarlas. Sólo sabremos si valió la pena una Presidenta mujer cuando se hayan establecido los procedimientos mínimos para asegurar la presencia igualitaria de hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida política del país. En otras palabras, sólo sabremos si valió la pena cuando no sea una excepción que una mujer sea Presidenta de la República.

¿Que significó para tu vida?

La pregunta es compleja, cargada de supuestos y definiciones, quizá, por ello, convenga responder a ella con un posicionamiento que nos permita desplazar o redefinir de otra manera el marco inicial que organiza la pregunta. En otras palabras, si la pregunta se organiza a partir del nexo establecido entre política y vida, nexo que aquí nombra con otras palabras unas políticas feministas o unas intervenciones de género (distinción compleja que, por espacio, no abordaré), necesario, es, entonces, revisar este nexo a partir de alguno de los axiomas básicos de la política feminista. Sobre todo cuando este nexo entre política y vida, y entre política y feminismo, hace alusión a la definición más genérica de la política: la articulación práctica entre la cuestión analítica y la cuestión normativa del mundo. En otras palabras, si toda política propone los medios de pasar del mundo tal y como es al mundo tal y como queremos que sea, una política feminista debe necesariamente organizarse a partir del nexo entre una cuestión analítica y una cuestión normativa. El "realismo político" es una forma histórica de articular estas dos cuestiones. Forma que da prioridad a la cuestión analítica por sobre la cuestión normativa. Es decir, que pone el acento sobre lo "posible" en desmedro de lo considerado como "imposible" en un estado de situación histórica. Otra posibilidad de articular estas dos cuestiones, es aquella que ofrece la teórica chilena feminista Julieta Kirkwood a mediados de los años ochenta del siglo pasado. Kirkwood nos propone un axioma para pensar lo que podemos llamar la "Hipótesis feminista". Contra la articulación de la política propia del "realismo socialista" chileno, Kirkwood pone el acento en la cuestión normativa al momento de definir el nexo entre política y vida desde una perspectiva feminista: "Si el feminismo es revolución, y si no se convierte una en revolucionaria por la ciencia, sino por la indignación, nos parecería evidente entonces que a las feministas correspondiese el lenguaje del arrojo y no la inexpresividad de la mesura, puesto que en este último caso nos encontraríamos frente a un grupo oprimido que (a primera vista) renunciaría a emplear el lenguaje de su rebeldía, para compartir, con todo respeto, el lenguaje del orden" (Julieta Kirkwood, Nudos de la sabiduría feminista). Desde el punto de vista de un feminismo radical, el gobierno de Michelle Bachelet es un ejemplo de realismo y pragmatismo al momento de llevar a la práctica la articulación entre política y vida. Los límites de este realismo político "con rostro de mujer" están hoy claramente expuestos. Avanzar a un nuevo momento, donde la hipótesis feminista pueda ser pensada con la radicalidad de Julieta Kirkwood, es la mayor lección que una puede obtener de este período. Lección política, personal. Lección de una importancia vital si acaso la hipótesis feminista tiene algún futuro (y lo tiene) en este nuevo siglo.

Fuente
Boletín Observatorio Género y Equidad

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